
Porque el Estado Dominicano no ha hecho inversión suficiente para protegerla y garantizar su futuro, la niñez vive en “condiciones inaceptables”. La autoridad de quien hace esta afirmación, confirmada además por los hechos, está fuera de toda dudas: Tad Palac, representante de la Organización de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) en el país, que se despide con un sintetizado balance de una realidad que es consecuencia de la escasa inversión social a que nos acostumbraron los gobiernos.
Sirvan sus palabras para alarmarnos. Muchos dominicanos siguen llegando a la vida en condiciones muy vulnerables; expuestos a caer prontamente en la explotación sexual o laboral; a sufrir la violencia interfamiliar o a llevar la peor parte de los desastres naturales en las zonas de miseria, fuera de que suelen ingresar a un sistemas escolar de graves deficiencias. Mucho se habla de la crisis financiera que nos llega, pero lo peor es que previamente hemos tenido abundancia, crecimiento económico, algo de desarrollo y creación de riqueza que no repercute positivamente en el desbordado estrato de los marginados. Hemos tenido un mal peor que los que hoy puedan ocasionarse desde Wall Street. Se ha fallado en establecer un orden social y económico que reparta con justiciera igualdad los beneficios del progreso.
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